Por fin ayer saqué un huequito no sé de donde y terminé el mural para
O Alfaiate, uno de mis locales favoritos de la ciudad donde vivo, A Coruña.

Hoy por la tarde le entregaré los archivos a alta resolución a Fran, su dueño, para que haga los plotters, el resultado final será, para cada una de las dos partes que conforman el mural, de 1 metro y pico (+ o -) por cada lado, con lo cual puede quedar bastante impresionante una vez colgado en la entrada del local. En cuanto esté colocado sacaré fotos y las colgaré por aquí.
De todos modos en las fechas del Viñetas, dentro de una semana y poco, ya estará ondeando en las paredes del Alfa, así que será una buena oportunidad para quién se acerque esos días por Coruña y quiera verlo in situ, el acercarse hasta allí y disfrutar del excelente licorcafé y del gran don de gentes de Fran, el tio más parecido a Sigfrido, el de "La Tetería del Oso Malayo" que tengo en suerte conocer.


Para mi tener locales en donde te reciban con un abrazo y una sonrisa cuando entras por la puerta, que el camarero te dé charla amena o simplemente atienda a tus balbuceos con interés y cariño es algo importantísimo, de todo ello bebe el libro que acabo de mencionar, y Fran es uno de esos.
Cuando llegué rebotado a Coruña, hace años ya, me encontraba, como todo hijo de vecino, muy deshubicado en un principio, venía acostumbrado de una ciudad como Ourense, en donde tododios se conoce, y ya tenías conformada tu ruta de locales amigos (Ah!...aquellos tiempos en el"
Moucho"!!). Tras un año a la deriva en Santiago de Compostela, lugar terrible donde los haya que conseguí soportar gracias al apoyo de venteros tan maravillosos como Suso de "
O Dezaseis" o mis ángeles tras la barra del "
Malas Pécoras" recalé en A Coruña y aquí sigo, y, como decía en un principio, a mi llegada a la ciudad no encontraba un lugar donde me encontrara realmente cómodo, por suerte se cruzaron en mi vida dos sitios maravillosos, uno el mentado "
Alfaiate" y otro mi amado "
Café de Macondo", paraiso donde los halla sin TV y siempre con buena música, lugar en donde he escrito, dibujado y entintado el 95% de mi obra y el café con los camareros y camareras más amables, simpáticos y comprensivos que he conocido jamás. Y a partir de ahí la lista fue creciendo, y sigue.
Todo este párrafo viene a resumirse en que no hay nada como toparte con una cara amiga cuando entras en un bar a beber o a disfrutar de un café, o, como es mi caso, a ensuciar hojas en blanco en una de sus mesas, todos los locales y personas arriba mentados -junto con otros que a buen seguro me dejo en el tintero- hicieron posible -entre otros milagros- que, cierto día, cruzara por mi mente la idea de hacer una historieta sobre un oso que regenta una tetería que en realidad viene a ser un consultorio psicoanímico.
¡¡Alcen su copa al aire!! ¡Que corra el vino y el licor! ¡¡Que vivan las sonrisas tras las barras!!


Buen fin de semana, emborráchense, como mínimo.
Y la versión a lápiz, para los despistados,
AQUI.